Impresionante la final que vivimos el otro día. Ha sido un partido poco esperado, porque todos esperábamos un Madrid-Barcelona. Pero el Chelsea, con un juego ultra defensivo, eliminó al Barça, y el Bayern, en las tanda de penaltis, también. Pero los londinenses tuvieron que superar otro obstáculo. En octavos de final le tocó remontar un 3-1 adverso. Y lo hizo. Desde que Di Matteo ha tomado las riendas del equipo, ha vuelto a darle títulos al Chelsea, que salió con Cech; Bosingwa, David Luiz, Cahill, Ashley Cole; Mikel, Bertrand, Lampard; Mata, Kalou y Drogba. El Bayern, que salió con Neuer; Lahm, Boateng, Tymoschuk, Contento; Schweinsteiger, Kroos, Robben, Müller, Ribéry y Mario Gómez, todavía no se cree este batacazo, producido en su propio estadio.
Aquí el Bayern partía como claro favorito. Con el equipo lleno de internacionales alemanes (solo Tymoschuk, Robben y Ribéry son extranjeros), empezó el partido con la posesión, como es habitual, y con las ocasiones. Pero nadie estaba acertado, ni el propio Mario Gómez, que acabó el torneo con 12 goles. No había tregua, a pesar de que en algunos momentos el partido se volvía gris y no parecía una final. Entonces llegó Müller para inaugurar el partido, cuando apenas faltaban diez minutos. Lo hizo de cabeza. Pero el Chelsea no se quería rendir, porque acordémonos de que jugadores como Cech, Terry (no jugó por sanción), Lampard o Drogba no tendrían otra oportunidad para ganar la orejuda, a causa de su edad. Pero el fútbol es el fútbol. Entonces llegó probablemente el mejor jugador de la historia del Chelsea, Drogba, para empatar e ir a la prórroga, cuando a los aficionados ingleses se les sembraban las lágrimas. Después de un córner, el marfileño remató de cabeza. Un auténtico golazo. En el alargue posterior, nadie se quería arriesgar y condenarse. Pero Drogba cometió un error que podría haber sentenciado a su equipo. Le hizo penalti a Ribéry. Pero Robben, que se arruga en todos los partidos importantes, lo erró.
Entonces llegó la triste tanda de penaltis. Lahm hizo el 1-0. Después, Juan Mata falló y les dio ventaja a los bávaros. Mario Gómez hizo el 2-0. David Luiz el 2-1. Neuer nos sorprendió marcando el 3-1. Lampard hizo el 3-2. Entonces Olic, que entró en la prórroga, falló el primero de su equipo. Y Ashley Cole empató (3-3). Schweinsteiger, el que metió al Bayern en la final ante el Madrid, en la tanda de penaltis, falló. Drogba tenía en sus botas la gloria. Y la consiguió. 3-4 y campeones de Europa.
El Chelsea ha sido uno de los campeones de la Champions menos esperado de los últimos años. En un grupo poco complicado (Bayer Leverkusen, Valencia y Genk) pasó como primero, aunque a un punto del Bayern y a tres del Valencia. En octavos le tocó el Nápoles. En la ida perdió por 3-1, resultado que significó la destitución de Villas-Boas. Vino Di Matteo y hubo remontada. En cuartos tocó al Benfica. 0-1 en la ida a favor y 2-1 en Stamford Bridge. En semifinales tocó el hueso duro. El Barcelona. Todavía quedaba el recuerdo del 2009, año en el que el Barça eliminó al Chelsea de semis en el último minuto. En la ida, con decenas de ocasiones claras en contra, el Chelsea ganó por 1-0 (gol de Drogba). Y en la vuelta, con el mismo planteamiento que en Stamford Bridge (nueve defensas y Drogba como referencia), se empezó perdiendo por 2-0, pero Kalou, al filo del descanso, hizo un golazo que valía la clasificación para la final. Messi falló un penal, y en el último minuto, cuando el Barça jugaba con diez delanteros, Torres empató (2-2). Este título le da la clasificación automática al Chelsea para la siguiente Liga de Campeones. Y es que en la Premier acabó 6º. Pero en este triunfo una parte de 'culpa' la tienen Cech y Drogba. Este último se perfila para ganar el Balón de Oro del año que viene. Ha ganado la FA Cup y la Champions, y en esta última ha metido seis goles. Y eso con 34 años.
Aquí el Bayern partía como claro favorito. Con el equipo lleno de internacionales alemanes (solo Tymoschuk, Robben y Ribéry son extranjeros), empezó el partido con la posesión, como es habitual, y con las ocasiones. Pero nadie estaba acertado, ni el propio Mario Gómez, que acabó el torneo con 12 goles. No había tregua, a pesar de que en algunos momentos el partido se volvía gris y no parecía una final. Entonces llegó Müller para inaugurar el partido, cuando apenas faltaban diez minutos. Lo hizo de cabeza. Pero el Chelsea no se quería rendir, porque acordémonos de que jugadores como Cech, Terry (no jugó por sanción), Lampard o Drogba no tendrían otra oportunidad para ganar la orejuda, a causa de su edad. Pero el fútbol es el fútbol. Entonces llegó probablemente el mejor jugador de la historia del Chelsea, Drogba, para empatar e ir a la prórroga, cuando a los aficionados ingleses se les sembraban las lágrimas. Después de un córner, el marfileño remató de cabeza. Un auténtico golazo. En el alargue posterior, nadie se quería arriesgar y condenarse. Pero Drogba cometió un error que podría haber sentenciado a su equipo. Le hizo penalti a Ribéry. Pero Robben, que se arruga en todos los partidos importantes, lo erró.
Entonces llegó la triste tanda de penaltis. Lahm hizo el 1-0. Después, Juan Mata falló y les dio ventaja a los bávaros. Mario Gómez hizo el 2-0. David Luiz el 2-1. Neuer nos sorprendió marcando el 3-1. Lampard hizo el 3-2. Entonces Olic, que entró en la prórroga, falló el primero de su equipo. Y Ashley Cole empató (3-3). Schweinsteiger, el que metió al Bayern en la final ante el Madrid, en la tanda de penaltis, falló. Drogba tenía en sus botas la gloria. Y la consiguió. 3-4 y campeones de Europa.
El Chelsea ha sido uno de los campeones de la Champions menos esperado de los últimos años. En un grupo poco complicado (Bayer Leverkusen, Valencia y Genk) pasó como primero, aunque a un punto del Bayern y a tres del Valencia. En octavos le tocó el Nápoles. En la ida perdió por 3-1, resultado que significó la destitución de Villas-Boas. Vino Di Matteo y hubo remontada. En cuartos tocó al Benfica. 0-1 en la ida a favor y 2-1 en Stamford Bridge. En semifinales tocó el hueso duro. El Barcelona. Todavía quedaba el recuerdo del 2009, año en el que el Barça eliminó al Chelsea de semis en el último minuto. En la ida, con decenas de ocasiones claras en contra, el Chelsea ganó por 1-0 (gol de Drogba). Y en la vuelta, con el mismo planteamiento que en Stamford Bridge (nueve defensas y Drogba como referencia), se empezó perdiendo por 2-0, pero Kalou, al filo del descanso, hizo un golazo que valía la clasificación para la final. Messi falló un penal, y en el último minuto, cuando el Barça jugaba con diez delanteros, Torres empató (2-2). Este título le da la clasificación automática al Chelsea para la siguiente Liga de Campeones. Y es que en la Premier acabó 6º. Pero en este triunfo una parte de 'culpa' la tienen Cech y Drogba. Este último se perfila para ganar el Balón de Oro del año que viene. Ha ganado la FA Cup y la Champions, y en esta última ha metido seis goles. Y eso con 34 años.




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